Encuentro de poetas llaneros en Libertad de Barinas


Sábado 18 de enero de 2014. Arnulfo Quintero López

poetasSi para algo deben de servir estos eventos donde los creadores de la magia que envuelve la expresión poética no visibilizamos en la conjunción de los sueños comunes, es para y por sobre todo recrear el afecto y la solidaridad, en segundo lugar para dejar testimonio de una poética que se expresa sin los adornos académicos y ripios intelectuales de muchos hacedores de literatura sin corazón y sin alma, que en las grandes ciudades pululan alrededor de cafetines y Escuelas de Letras, donde se pontifican las corrientes europeas pero se ignora por completo la riqueza expresiva de nuestros escritores del llano.

Y dejo claro para evitar equívocos, no soy contrario al saber académico ni denigro del conocimiento científico, ambos son necesarios en la evolución de las sociedades humanas cuando están al servicio de las causas nobles, para contribuir a fomentar un nuevo modelo social que permita el disfrute pleno por parte de los ciudadanos de una vida digna y decorosa que les garantice además la libertad, la igualdad, la seguridad, la democracia y la responsabilidad social revalorizando al hombre en su dimensión comunitaria

La literatura más que técnicas es cuestión del corazón, y en la expresión de la poesía del llano si algo sobra es justamente sentimiento, un sentir arraigado en esa visión de la sabana de “todo horizonte todo camino” que expresara Gallegos y que vi en los ojos del octogenario periodista Lázaro Hernández cuando en la ciudad de Cumaná le entregáramos un premio por la Red de Escritores Socialistas de Venezuela y con lágrimas en los ojos evocó su Cajón del Arauca Apureño. Porque Lázaro aunque parte de su vida la vivió en el estado oriental, su llano, donde nació, estaba en su alma y de allí brotó en canción para con los pájaros recorrer los horizontes.

Hay una canción que escuchaba cuando niño en un programa radial de la época llamado Brindis a Venezuela que dice palabras más palabras menos “todo aquel que es buen llanero al ver sabana suspira,” cuando media la ausencia, y la nostalgia acompaña, entonces su imaginación lo lleva a volar por todas aquellos lugares donde su niñez anduvo de la mano de los duendes del bosque y los espíritus de la sabana. Esto que digo no es ejercicio de escritura, sino que lo veía en el rostro de mi madre nacida en Palmarito estado Apure, allá en Cantaura pueblo del estado Anzoátegui cuando miraba el horizonte, ciudad por cierto donde transcurrieron mis primeros años de la vida al son del joropo y el bambuco colombiano que el viejo escucha también añorando su tierra colombiana.

Pero decía al inicio que en estos eventos nos rencontramos en la identidad de la poesía, pero más que eso para escuchar esas voces ocultas que tanto tienen que decir al mundo en esta región geográfica del continente con una expresión propia como bien lo dice Edgar Colmenares “el llanero es poeta por temperamento y vierte su genio artístico en la copla, genuina expresión de su sensibilidad y compañera perenne en la interminable soledad de la sabana. Además de que le sirve para recorrer con la música de un arpa, un cuatro o una bandola, el ritmo de su propia vida”

Mañana, prenda querida,

saldremos de vaquería:

¿quieres tú que yo me acuerde

de tu amor todos los días?

¡Qué no me mate una res

ruégale a Dios en tus rezos,

que alguna flor sabanera

me hará pensar en tus besos!

Poesía al mejor estilo del romancero gitano de García Lorca de un lirismo extraordinario que muchas veces son silenciadas con la expresión de “folclorismo” y con eso saltan estas creaciones del espíritu como si ellas no representaran la expresión de un pueblo.

Por eso cuando digo a mis amigos que no vengo de la noche ni voy hacia ella, dejo que el día marque mi destino y me aproxime a lo dulce de la canción que pasa, que no es el reggaetón con su expresión escatológica que ofende a la mujer, sino la que celebra el cantar del llano y la brisa del rio para que Carmentea entregue su corazón en la magia del amor del cantor enamorado.

Porque somos los poetas los llamados a construir la identidad latinoamericana, ahondando en los que nos une y tratando de ponernos de acuerdo en las diferencias, eso lo percibí cuando estuve en el evento por un llano total en el Arauca Colombiano, allí sentí el calor humano de una región que alzaba la voz para celebra a sus hijos y en mi visión lo veo así, un territorio sin fronteras geográficas unido por la afinidad de sus costumbres, por la nobleza de su composición étnica y la belleza de sus cantos que se expresan en la voz de un cholo Valderrama o de mi amigo Luis Lozada “El cubiro”, porque la canta no muere.

Sería contrario a mis principios negar el esfuerzo editorial que el estado venezolano realiza en estos momentos permitiendo que muchos escritores divulguen su obra, pero asumo el riesgo de decir igualmente que el quehacer literario ancestral, esa poesía que se nutre de las cosas sencillas, que celebra la música de los ríos, el cumpleaños de un árbol como lo hace Mariano Arismendi, el vuelo del alcaraván y la sonrisa de la mujer enamorada en lo simple del amor, permanece ajena de los textos de estudios y de las tesis de grado de nuestros estudiantes de literatura, que recitan en Francés pero desconocen la poesía de Luis Mendoza Silva para nombrar un poeta nuestro, nativo de esta tierra.

Debemos redimensionar una identidad histórica colectiva donde todos a una nos pensemos y expresemos como un nosotros en la recreación del llano como condición subjetiva de la patria grande demarcando con su acerbo cultural y su densidad geográfica el pedazo de patria que nos pertenece, que arraigada en nuestros corazones nos marca el rumbo de los sueños.

Ya en el año 2005, refiere Delfín Rivera Salcedo se publicó el libro PAIS DEL ORINOCO “con el fin de ponerlo al alcance de las juventudes estudiosas” y dar a conocer los escritores de nuestra región, loable labor, pero debemos ir más allá reclamando el lugar que la Poesía del llano debe ocupar en el quehacer literario latinoamericano, recrear la universalidad de poetas como Jesús Pulido Lara, Eduardo Alí Rangel, Guillermo Gómez, Juan Araujo López, Adelsis Rodríguez, Marielba Escobar, Guillermo Jiménez Leal, Héctor Méndez, Manuel Escobar, Yalile Olmos, José Vicente Rojas, Reynaldo Arias, Lucho García, y tantos otros que como ellos han hecho del llano su fuente permanente de inspiración en la esperanza de un mundo donde las fronteras sean un recuerdo lejano y el amor lo cotidiano de nuestra vida llena de esplendor y paz. Caminemos para que los sueños se hagan realidad en este lugar del continente y el verso vuelva desde el silencio de la ciudad que duerme a identificarnos en la copla sabanera desde Libertad de Barinas hasta el Arauca colombiano.

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