La abolición de la esclavitud en 1854 les resultó más barata a las clases dominantes


La abolición de la esclavitud aprobada por el Congreso el 24 de marzo de 1854 pone en evidencia que las oligarquías nunca actúan de buena fe ni por motivaciones que no sirvan a sus propios intereses, manifestó el historiador e investigador Roger Blanco Fombona.

El investigador explicó que en este caso se produjo un abrazo entre José Gregorio Monagas y la oligarquía porque la abolición le resultaba más barata y conveniente a la clase dominante.

Con esa decisión “se librarían de los gastos de manutención y obtendrían el pago por indemnización a cada productor o dueño de esclavos, lacerando aún más el precario tesoro nacional o, en el peor de los casos, endeudando a la nación con los terratenientes”, señaló. “Lejos de hacer hombres libres a los esclavizados, los sometían aún más”.

Blanco Fombona precisó que, de este modo, la oligarquía asumiría a los esclavos bajo la figura de peones con un salario que estos estaban obligados a gastar en tiendas de abasto, las que pertenecían en su mayoría a los dueños de haciendas y plantaciones.

OTRA VERSIÓN

“El presidente José Gregorio Monagas, militar y político, general de la guerra por nuestra Primera Independencia, pasó a ser para el venezolano común el autor de la liberación de los esclavos en Venezuela”, comentó.

“La verdad es que al dirigirse al Congreso el 14 de marzo de 1854 con ese fin, aceptaba la propuesta de la oligarquía llevado por motivaciones pragmáticas, más que ideológicas, pues el aparato económico de la República había quedado devastado por los avatares de la Guerra de Independencia, que no solo arrasó con los campos, sino que aniquiló por lo menos a 40% de la población”, añadió.

VIEJA ASPIRACIÓN BOLIVARIANA

Blanco Fombona señaló que la abolición de la esclavitud fue una vieja aspiración bolivariana, expresada por vez primera en el año de 1816 en el “Manifiesto de Carúpano” y reiterado en el discurso de Angostura.

“La posición bolivariana tenía un sentido fundamentalmente político, pues sometidos a revisión los fracasos de 1812 y 1814, los hechos llevaron a Bolívar a concluir en la necesidad de incluir en la lucha a los negros esclavos, lógico apoyo popular del que carecía el ejército libertador. El decreto de Liberación implicó una libertad a medias, ya que se asumió la manumisión como sinónimo de libertad”, expuso.

Disuelta la Gran Colombia de Bolívar en 1830, “la oligarquía venezolana asumió con fuerza el poder político, y los antiguos mantuanos, convertidos en republicanos, volvieron por sus fueros, impulsando esta vez al general José Antonio Páez como Presidente de la República”.

Posteriormente, como Conservadores y Liberales “se dividieron con estas banderas políticas que, aunque a la vista parecían muy distintas, en el fondo solo pugnaban por los beneficios de posiciones de poder, además de seguir orillando al pueblo hacia los abismos de miseria”.

El historiador e investigador manifestó que los viejos intereses de la oligarquía, tanto conservadora como liberal, impedían a los terratenientes “deshacerse” de la mano de obra esclava, pero los factores económicos que azotaban a la república, luego de la Guerra de Independencia, los llevaron a abrazar al fin la abolición.

CHUCUTA

Pero, acota el historiador, “lo que aprobaron en 1854 fue una libertad “chucuta”, porque los hombres y mujeres que obtuvieron la libertad pasaron a formar parte de aquellos venezolanos, sobrevivientes de la Guerra de Independencia, que se vieron sin tierra para trabajar”,

Señaló que esta situación generó el fenómeno conocido como El Caudillismo, que imperó en Venezuela (y también en buena parte de Latinoamérica) después de la segunda mitad del siglo XIX.

“Sin embargo, la consecuencia más directa que surgió fueron los distintos alzamientos (de Conservadores con Páez a la cabeza), que produjeron las condiciones para que estallara la Guerra Federal, y se intentara saldar las deudas dejadas en el proceso de Independencia; esto llevó a Ezequiel Zamora a elevar su voz y convertirse en un líder al que seguir”, comentó.

La consigna “Tierra y Hombres Libres, horror a la Oligarquía” pasó a ser la bandera de lucha de los hijos y nietos de los esclavos de la Colonia.

Algunos autores afirman que, de no ser por el Decreto de Abolición de la Esclavitud, el gobierno de José Gregorio Monagas hubiera pasado a la historia como uno de los mediocres, señaló el historiador Blanco Fombona. En su gestión “Venezuela y Brasil firmaron algunos convenios, relativos a sus límites geográficos; de navegación, y un tratado de extradición; por cierto que el acuerdo de límites no fue ratificado por el Congreso, por lo cual quedó suspendido hasta 1859”.

Recordó que también durante su mandato fue promulgado el primer Código de Minas que sustituyó a la legislación colonial en esa materia.

NACIÓ EN ORIENTE Y MURIÓ EN OCCIDENTE

José Gregorio Monagas nació en la población de Aragua de Barcelona el 4 de mayo de 1795 y falleció en Maracaibo el 15 de julio de 1858.

Tuvo una destacada actuación en la Guerra de Independencia, época en la que fue conocido como “La Primera Lanza de Oriente”, título que fue refrendado por El Libertador después de 1819.

Con apenas 15 años se incorporó al movimiento de 1810. A pesar de la caída de la Segunda República, junto con su hermano José Tadeo Monagas se mantuvo en la lucha por la independencia del imperio español.

Monagas se hizo soldado de las fuerzas armadas republicanas de Oriente, al mando del General Santiago Mariño. También actuó bajo las órdenes de Manuel Carlos Piar y José Félix Ribas, entre otros, destacándose siempre como bravo guerrero. Participó en el sitio de Maturín en marzo de 1813, y en las batallas contra las fuerzas realistas de Lorenzo Fernández de la Hoz y Domingo de Monteverde.

Participó honrosamente en las batallas de Bocachica, el 31 de marzo; El Arao, el 16 de abril y en la primera batalla librada en la sabana de Carabobo, el 28 de mayo del año terrible (1814). Peleó a las órdenes de su hermano José Tadeo (quien era 10 años mayor) en el combate de Cachipo.

José Gregorio Monagas combatió en las batallas de San Diego de Cabrutica, en Peñas Negras, 24 de marzo; y en El Palmar, 4 de abril, del año 1815.

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