Puta mustia, de Jorge Emilio Díaz


putaBajó el juicio de su perturbada lógica;
Deducía sus verdades, sacó varias conclusiones,
Inventó una solución. ¡Qué error!

Solitaria y confundida,
abrigó la confusión;
Caminaba por la vida,
Entre ires y venires,
Sin rumbo ni dirección.

Algo le hacía falta,
Ella su propio verdugo,
Ella con su perdición.
Prisionera de sus sombras,
Esclava siempre de dudas.
Todo un mar de turbación.

Circunstancias muy diversas,
En poco tiempo pasó.
Desventuras y aventuras,
Con pena experimentó.

La llegada de la noche,
Todo en ella transformó.
Con ánimo resignado,
Su realidad enfrentó.

Y se pintaba los labios,
Y se ponía el tacón,
Y pavoneaba los senos,
La corta falda lució.

En cuerpos varios buscaba,
Refugio y satisfacción.
Con caricias falseadas,
Repetidas sin sentido,
Hizo fiesta de su carne y el mundo la utilizó.

Despojo de lo de antes;
El ambiente la absorbió.
Ya era irreconocible,
Esa vida la tragó.

Ya estaba seca y cansada.
En su rostro lo miró,
Ya no era dueña de nada,
Su alma al diablo le vendió.

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