Vuelta al lecho


Un gato en el año del tigre

Me despedí esta mañana sin saber si volvería del trabajo en la noche, ante la arremetida brutal de las bandas de ocupación, que tratan con todos los medios posibles de desalojar la esperanza y eliminar la libertad. Camino indolente a la oficina, entre las balas perdidas y los despojos de una batalla interminable por la verdad, y me abro paso entre evidencia de otra noche de ejecuciones de mano de los mercenarios oficiales. Hay escenas que tardan en borrarse.
Presencio las atrocidades que jamás pretendí atestiguar en este campo de exterminio donde las ideas son piezas de cacería. Me desvío de mi ruta tratando de sacarle el cuerpo a una realidad que siempre ha estado oculta por la indiferencia de los siglos. Miro hacia otro lado para no repetir la convulsión causada por los restos de esta masacre. Me acuesto sin cerrar los ojos mientras la conflagración no se detiene…

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