Claves para desarrollar la literacidad en el aula según el marco PISA – Maestros – Artículos – ColgadodelaLectura.com – Colgado de la Lectura


Por. Juan Escalante

graficos“José Miguel, ¿podrías salir a leer el primer capítulo de El Camino de Sherlock?”[1], dijo la profesora Micaela. “Claro, señorita”, respondió el alumno. Pasó al frente y empezó a leer la novela en voz alta, con la debida entonación y pronunciación correcta. Toda la clase estaba muy atenta mientras leía. Sin embargo, al finalizar la página 10, la señorita Micaela le dijo que se detuviera y le preguntó: “José Miguel, ¿qué significa la frase Era como pedir la Luna y las estrellas?”. Como el alumno no pudo explicárselo, la maestra le formuló otra interrogante: “¿Me podrías decir por qué la mamá estaba tan sorprendida por el comportamiento de su hijo?”. José Miguel titubeó y le dijo: “Porque el niño se estaba portando mal”. Al escucharlo, la profesora se dio cuenta de que su alumno no estaba comprendiendo (y tal vez muchos de la clase tampoco). Por ello, la señorita Micaela tuvo que volver a leer desde el inicio y explicar las respuestas.

La situación arriba descrita es frecuente en algunas aulas al empezar las actividades del Plan Lector; lo cual es preocupante, sobre todo si la maestra considera que eligió el libro y las preguntas adecuados. Entonces, tratemos de buscar una explicación a este problema de comprensión y proponer algunas estrategias para superarlo.

De antemano, descartemos la posibilidad de que José Miguel estuviera distraído, ya que leyó correctamente (concentración) y mantuvo expectante a la clase (interés). Por este motivo, podríamos deducir que, si bien es capaz de leer (alfabetización), tiene problemas de comprensión lectora (falta de literacidad).

Estos dos conceptos son diferentes: el primero tiene que ver con la capacidad de usar signos de un código para leer y escribir; en cambio, el segundo consiste en saber leer para fines específicos. En tal sentido, la literacidad guarda estrecha relación con la definición de competencia lectora dentro del marco PISA-OCDE: “La capacidad individual para comprender, utilizar y analizar textos escritos con el fin de lograr sus objetivos personales, desarrollar sus conocimientos y posibilidades y participar plenamente en la sociedad”[2].

Entonces, bajo este enfoque, la lectura es la herramienta básica para lograr aprendizajes durante la vida. Por ello, el objetivo fundamental de la prueba internacional PISA es evaluar (desde el 2000) el desarrollo de la literacidad en los alumnos de 15 años. Para tal fin, usa “textos estímulo” que motiven la lectura y formula ítems basados en tres dimensiones: el formato del texto (continuo y discontinuo); las competencias cognitivas (acceso y recuperación de información, integración e interpretación de lo leído, y reflexión y evaluación sobre la forma y el contenido); y el contexto o situación (uso personal, público, educativo/formativo y laboral/ocupacional).

Además, el proyecto trabaja con niveles de competencia lectora (escalonados en grados de dificultad), los cuales muestran, mediante descripciones, las competencias que deben alcanzar los alumnos para ubicarlos en un determinado nivel, después de haber rendido la prueba[3].

Pero ¿es posible usar este marco teórico en nuestras clases y, específicamente, en la aplicación del Plan Lector? Sin duda, mejorar el rendimiento en el proceso de lectura representa un gran desafío para el maestro, sobre todo si existen cuestionamientos originados por el bajo rendimiento en dicha prueba. Sin embargo, al igual que la señorita Micaela, debemos realizar el análisis del contexto educativo en el que trabajamos y plantear algunas estrategias de solución para alcanzar los estándares internacionales anhelados.

En este aspecto, el Plan Lector es un gran aliado, ya que permite que los alumnos mejoren sus niveles de literacidad, siempre y cuando tengamos en cuenta algunos aspectos relevantes:

En primer lugar, la pertinencia del texto que usamos (“texto estímulo”), porque deberá desatar el interés inmediato de la clase. Por ejemplo, en el caso de la maestra Micaela, la novela escogida, El camino de Sherlock, es ideal para sus alumnos de segundo de secundaria (12 años, aproximadamente) porque trabaja dos temas cercanos al contexto de los jóvenes: la investigación de crímenes (el protagonista, Francisco, usa el método deductivo de Sherlock Holmes para resolver un caso real) y el problema de aceptación de grupo (para el niño, su brillante inteligencia es un obstáculo para ser feliz).

En segundo lugar, la maestra toma en cuenta las tres dimensiones que evalúa PISA: la novela es un texto continuo (formato), ya que sus oraciones constituyen párrafos que, a su vez, configuran capítulos que ayudan al lector a reconocer la organización textual. Además, su lectura tiene como finalidad tanto el entretenimiento de los educandos (uso privado) como ayudar en el desarrollo de la competencia lectora (uso educativo).

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