Bendito sea el sexo


palabras a flor de piel

Escultura: Cupido y Psyche, por Auguste Rodin, Escultura: Abrazo de Cupido y Psyche, por Auguste Rodin,

Siempre que visito un país nuevo me gusta empaparme de literatura que sucede ahí, es como ir con palabras antes de hacerlo con el cuerpo y los ojos desbordados. Ante la perspectiva de un viaje próximo a la deseadísima Turquía (país que hace muchos años muero por conocer), releo La pasión turca, novela del cordobés Antonio Gala que tiene las anotaciones de mi primera lectura, en 1995. Encuentro esto, subrayado por mi mano joven: «Bendito sea el sexo y su desorden, y la pasión que nos desata: ellos nos redimen de nuestros lastres y de nosotros mismos. Aunque también supongo que, si no estuviéramos reducidos a prisión —si fuésemos siempre desenfrenados y procaces—, no gozaríamos tanto con esa libertad provisional a la que aludía, con esa libertad, efímera y compartida, que lleva de la celda común a la huida común».

Coincido con esta afirmación, que hace…

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