Jugar con los minutos


palabras a flor de piel

Foto: http://manologo.wordpress.com Foto: http://manologo.wordpress.com

Qué travesura más antojable: subirme al auto del tiempo, avanzar a voluntad, planear escalas en el camino o detenerme al primer impulso, volver los minutos o los años. En El Viajero del Tiempo (Hormiga Iracunda), el escritor mexicano Alberto Chimal cumple la fantasía y juega con los planos en microficciones ingeniosas, como ésta que da tono al sábado.

«El Viajero del Tiempo sirve el café, retrocede a toda velocidad y pone la taza a tiempo para recibir el líquido.

—¡Ocioso! —lo regaña su mamá».

Qué cuentito más fecundo, me recuerda aquel juego de mi infancia en el que corría y llegaba apenas a tiempo para encontrar mi imagen en el espejo.

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