Balada del hombre que en el bar cantaba una canción de tristeza marina


arnulfoArnulfo Quintero López

“Yo no quiero saber por qué lo hiciste; / yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes, / es que mueras por mí”.
Joaquín Sabina

El hombre pretende caminar sobre el mar
como si fuera lo más trivial y sencillo de la vida
busca unir su desespero
con las sales que cubren el camino
en la esperanza de que algo ocurra en la trastienda del amor
donde un cuerpo desnudo
se confunde con la niebla marina
y una canción lejana se repite en el eco sin retorno

Al mismo instante una mujer diluye su imagen
en una postal que le llegó en invierno
como si el beso fuera una cuestión de estaciones
que se calcula tomando la ausencia por medida.

Si tocara develar el misterio
en todo caso no sería una sonrisa
la mejor pista en el viento que va de la montaña.

Pero bajo algunas circunstancias
con una copa adornando la mesa
toca comprender la actitud de amantes
que no intimaron en el juego de los cuerpos
ni descifraron los códigos ocultos
de un cuarto sin ventanas
y aun así habitaron las regiones del amor
en la recreación de un cuento lejano y sin palabras

Mañana, ella con sus sueños rotos
de la mano con otro, confusa y distante
festejará el juego del camino
de cuando andaba por su mar jugando con su hija
perdida en el cuento de la bruja buena
sin saber que el mar era el pretexto
para marcharse en la barca que en el lejano pueblo
la esperaba anclada en el silencio
de un hombre que por amor pretendió un día
caminar sobre las aguas y todo fue naufragio
en el absurdo juego del destino.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s