Dilemas sobre la fundación de Barinas (+ Encuesta)


Samuel L. Hurtado C.

barinas_escudoEl 25 de mayo de 1967 por disposición del Concejo Municipal de Barinas es celebrado por primera vez el “Día de la Ciudad”en ocasión de los 390 años de la fundación de Barinas por el capitán Juan Andrés Varela, considerando que era una deber de dicha municipalidad, “como genuina representación del pueblo barinés, conmemorar las fechas históricas” con el brillo y lustre que la “Muy Noble y Leal” ciudad se merecía.

Para ese entonces el historiador Virgilio Tosta, orador de orden, anunció el inicio de la llamada Década Cuatricentenaria que culminaría en 1977 en ocasión de lo que sería la celebración de la los 400 años de la fundación de la ciudad de Altamira de Cáceres o Barinas. Una idea que había sido “acogida con beneplácito” por el cabildo barinés y con la cual se contribuiría a “sumar fuerzas, voluntades y acciones” en beneficio de la región.

Tales palabras, junto a su planteamiento de que “Barinas fue una ciudad viajera” no solo marcarían la génesis de un conjunto de acciones destinadas a promover la celebración de la respectiva fecha, sino también, fomentó el surgimiento de una serie de opiniones que permitieron poner en duda o en tela de juicio la mencionada celebración.

Al respecto, una acalorada discusión se suscitó entre dos figuras significativas de nuestra región: Virgilio Tosta y Fidel Betancourt Martínez. El primero, partidario de la idea de que el 25 de mayo de 1577 había sido fundada la Ciudad de Barinas bajo el nombre de Altamira de Cáceres, y el segundo, que consideraba que Altamira de Cáceres no era Barinas y que la ciudad de Barinas había sido en 1628 por Juan Pacheco Maldonado en el sitio de Moromoy.

Para entonces no se conocía el acta de fundación de la ciudad de Altamira de Cáceres, sino unos fragmentos encontrados en un testimonio de la demarcación de Barinas fechado el 14 de octubre de 1757, -efectuado por el Alcalde Ordinario don Julio Briceño del Pumar-, pues, el original fue conseguido por la historiadora Mercedez Ruiz Tirado en marzo de 1982, en donde se constata que la ciudad de Altamira de Cáceres había sido fundada el 30 de junio de 1577.

Ambos planteamientos fueron formulados en dos obras publicadas en 1968, “La Ciudad Viajera” de Tosta en la que fortalece lo dicho en 1966 y 1967, respaldada por los historiadores Briceño Perozo, y J. Martínez Mendoza; y “Fraudulencia en la Historia: Altamira de Cáceres no es Barinas” de Betancourt Martínez, cuyos planteamientos estaban apoyados en las ideas de Tulio Febres Cordero, Eduardo Padrón, Adolfo Blonval López, José Esteban Ruiz Guevara y don César Acosta.

Según Virgilio Tosta, la ciudad de Barinas, había sido fundada bajo el nombre de Altamira de Cáceres en 1577 por el Capitán Juan Andrés Varela, vecino y encomendero de la ciudad de Mérida, bajo disposición del Capitán General y Gobernador de la Provincia del Espiritu Santo de La Grita,Francisco de Cáceres, en el valle de San Bernarbé de los Alcaydones o valle del río Santo Domingo.

Posteriormente, y por razones fundamentalmente económicas, en 1628, según acuerdo del Capitán Juan Pacheco Maldonado, Gobernador de la Provincia de La Grita y Mérida, la ciudad de Altamira de Cáceres, llamada ahora Nueva Trujillo de Barinas, es trasladada a la Mesa de Moromoy, hoy Barinitas.

Finalmente, la mudanza definitiva de la ciudad para la viceparroquia de San Antonio de los Cerritos, -su asiento actual-, es acordada por el Virrey de Nueva Granada don José de Solís, el 11 de Julio de 1759, con aprobación de la Corona de España en virtud de real Cédula expedida en Buen Retiro, el 4 de diciembre de 1762.

Fidel Betancourt Martínez, aseveraba que el planteamiento de Virgilio Tosta era completamente “fraudulento”, considerando que la “Varinas Vieja” había sido fundada por Juan Pacheco Maldonado en la Mesa de Moromoy con el nombre de Nueva Trujillo de Barinas, mediante traslado de los pobladores de Altamira de Cáceres, lo cual, con toda seguridad era la raíz y origen de toda esa “confusión de la época colonial debido a las componendas realizadas por los Pumar y trasladadas al presente por el historiador ya mencionado”. Sostenía Betancourt Martínez que la nueva fundación de la ciudad de Barinas tuvo lugar en el año de 1642 en la región de “El Troncón” en San Antonio de los Cerritos, con el nombre de “Varinas Nueva” y tuvo asiento en “Tierra Blanca, entre la actual Barinas y Quebrada Seca, cuyos pobladores comenzaron a partir de 1718 a trasladarse al sitio actual, siendo aprobado oficialmente en 1762.

Para la defensa de la tesis de quela ciudad de Barinas había sido fundada originalmente con el nombre de Altamira de Cáceres, nombre que con el tiempo había desaparecido y fue sustituido por el Barinas, Virgilio Tosta precisaba en sus escritos que documentos “anteriores” demostraban que en 1592 – a los 15 años de la fundación- ya Altamira de Cáceres era denominada como Barinas, nombre que más tarde se impuso del todo,“de modo que resulta difícil hallar papeles donde se le mencione, después de 1615, como Altamira de Cáceres”. Para sustentar los antes dicho, hacía referencia de unos documentos notariales fechados en Mérida entre 1582 y 1595 en los que se hacía mención de los pobladores de esta región llanera como “Vecino de Varinas” o de la “Çibdad de Barinas”. Igualmente, sostenía que en algunos fragmentos de las Ordenanza de Mérida elaboradas en 1620 por Alonzo Vázquez de Cisneros, Oidor de la Real Audiencia de Santa Fe, en su cláusula 47, referida a la prohibición de la venta del tabaco antes de ser beneficiada decía que “en el dho. año de noventa y tres [1593] se hallaron en los repartimientos y encomiendas de la dha. Ciudad de Barinas que llamaban de Cáceres novecientos y cinquenta indios, como consta en los autos originales”.

De la misma manera, Tosta, consideraba como un hecho irrefutable la carta que el Capitán Juan Pacheco Maldonado, Gobernador de la Provincia de Mérida y la Grita dirigió al Rey de España, fechada en San Antonio de Gibraltar el 6 de junio de 1628, en la que decía que en ese año había visitado a la ciudad de Varinas, la cual se hallaba bastante despoblada, por lo que procedió “con aquerdo de todos los moradores” a mudar la ciudad a un sitio “muy cómodo y capaz” donde esperaba había de tener “mucho aumento en lo temporal y espiritual”. En el comunicado, -sostenía el autor-, no decía haberla trasladado con algunos habitantes, y mucho menos se afirmaba “haber fundado una nueva ciudad”, como “pretenden hacerlo ver algunos sugetos”.

hurtadosamuel@gmail.com

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