Un venezolano fue Comandante de Panzer en la Segunda Guerra Mundial


panzerDieter Pfeifer, nació en Ciudad Bolívar, hijo de alemanes inmigrantes que llegaron a Venezuela luego de la debacle de la Gran Guerra y su crisis económica. Se la pasaba en las orillas del Orinoco y era más tremendo que los nacionales. Tanto, que su padre obstinado de las imprudencias del muchacho lo envía a un internado en su país de origen. A los 16 años ingresa voluntariamente al ejército y comienza como conductor de tanques. La guerra estalla, en 1939. con la invasión a Polonia en septiembre. Allí comenzó a manejar un tanque Panzer2, de tres tripulantes, hasta Varsovia.

Siempre decía que era el primero en la columna invasora. Eso le costó su primera herida de guerra: una bala que logró penetrar el delgado blindaje de esos primeros tanques y le rozó la pantorrilla. Por ello lo ascendieron a comandante de tanques: su uniforme, totalmente negro, adornado por calaveras y otros símbolos nazis en su kepí.

En la primavera de 1940 lo enviaron a Francia, siempre asignado a la 11ava División “Fantasma”, donde hundió con su Panzer3 uno de los botes ingleses en Dunkerque. De retorno en Alemania, partiría a luchar en África del Norte, pero los médicos indicaron que no era apto para el trópico. Él les replicaba: -¡Yo nací en Venezuela!

Al contrario, lo enviarían al año siguiente, precedido de un largo entrenamiento, a la Operación Barbarosa en la Unión Soviética, para el verano. Casi 4mil tanques penetraron fácilmente las largas llanuras rusas llenas de girasoles, como bien recordaba. El invierno los detuvo a las puertas de Moscú donde, al saltar de su tanque, se hundió en el metro y medio de nieve. Esto le granjeó las risas de sus compañeros y el apodo de Stepke (pequeño en alemán).

Sólo hasta esos puentes alcanzó la invasión de Hitler: la retirada fue el continuo de cuatro largos años. Grandes masas de rusos los atacaban y en similar medida aparecieron los famosos tanques soviéticos T34 que, a pesar de su fragilidad ante los panzers, si lograban acercarse a menos de 500 metros podían destruir hasta el modelo IV de los germánicos. El 28 de diciembre su División destruyó por completo el 24avo cuerpo de tanques soviético.

Este pequeño venezolano participó en la batalla más grande de tanques, la famosa Kursk, en la localidad ucraniana de Tomarovka en julio de 1943. Regresó como pudo hasta la derrotada Alemania en la primavera de 1945 y un asistente de Patton a quien se rindieron logró orientarlo para que regresara a Venezuela, ya que no era un criminal de guerra sino otro valiente soldado. En su país natal, se casó con otra venezolana-alemana que conoció al final del conflicto, con quien tuvo cuatro hijos.

Murió en Valencia a los 87 años.

vía (1) Fotos de la biografía – Fuerza Aerea Venezolana.

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