Las amigas de Onán


SALTO AL REVERSO

Female_hands

por Reynaldo R. Alegría

Y sabiendo Onán que la simiente no había de ser suya,

sucedía que cuando entraba a la mujer de su hermano vertía en tierra,

por no dar simiente a su hermano.

 

Había decidido guardarse hasta encontrar al hombre perfecto.

Tenía 45 años, varias decenas de amantes en el baúl de los recuerdos y una inteligencia preclara que le permitía escribir una vibrante poesía capaz de estremecer a cualquier hombre.  A cualquiera.

Cuando una mujer es genial, muy genial, las malas experiencias con los hombres son malas, muy malas.  Este último la había engañado.  Había abusado de su más genuino sentimiento.  Ese que le permitió superarse a ella misma en busca de su felicidad.  Cerrar los ojos ante la idiotez.  Clausurar los oídos ante la tontería.  Porque ella quería ser su mujer.  Y la madre de sus hijos.  Y comunera de la historia de amor que…

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