La Venezuela de mitos. Entrevista a la escritora Gisela Kozak | El Universal


imageRotateGisela Kozak (Caracas, 1963) se acercó a ciertos estereotipos del venezolano para desmentirlos. Que somos felices, incluyentes, bellos, solidarios, tolerantes. La escritora confrontó así algunos mitos, que ya están insertos en nuestra sociedad, en Ni tan chéveres ni tan iguales, un libro de ensayos cortos publicado por Puntocero.

-Yo me aproximo a la lengua cotidiana de la gente, a cómo se retrata el hecho de pertenecer a un país llamado Venezuela. Se dice que somos chéveres, que somos igualitarios, que el militar es el hombre de poder, la reencarnación de la masculinidad, que las mujeres más hermosas del mundo están aquí, que no somos racistas. Son palabras que, a veces, llegan a encarnar en representaciones de lo nacional, como el caso de Cheverito: un chico blanco de clase media del que me gustaría a mí tener todos sus artilugios tecnológicos, que debe haberse comprado en Miami o Panamá, y que recorre el país como si fuera un lugar perfecto, seguro e impecable.

La autora no pretendió hacer un estudio antropológico ni histórico de la identidad nacional. Apenas quiso cotejar tantas fábulas ante nuestra realidad. Porque, según Kozak, frente a un poder que incluso trata de imponer el hecho de ser feliz, resulta pertinente plantar una posición que lo rebata.

-El gobierno quiere tener hasta el monopolio de la felicidad. Se supone que los amargados, o las histéricas, están del lado de la oposición (… ). La felicidad y la plenitud son hechos personales. Claro que una sociedad en la que el miedo y la polarización ocupan un papel tan importante no puede brillar en optimismo. Miedo a la delincuencia, miedo a una invasión extranjera. A cada rato pasan micros de lo maluco que es Estados Unidos. Cualquier desavisado dirá que tenemos una gran amenaza encima. A eso hay que responderle desde la escritura, desde el estudio.

Gisela Kozak dedica capítulos a las diferencias de géneros. Al machismo y a la homofobia que aún existe en Venezuela pese a tener un gobierno socialista. Ese menosprecio por lo femenino también podría asociarse a la obsesión por el autoritarismo, por las botas, por las personas de poder.

-Este es un país donde lo militar y la guerra tienen un peso importante dentro del imaginario revolucionario. Eso forma parte de una tradición patriarcal. El hecho de que para llamar cobarde a alguien le digas mamita, de que para cuestionar a una mujer con la que no estás de acuerdo la llames vieja loca, manifiesta que Venezuela todavía es machista.

La fijación por el Miss Venezuela, la influencia que tiene en la sociedad, el look de las líderes revolucionarias, la mami. Kozak también aborda el tema de la belleza en un país que parece obsesionado por la apariencia. Porque, la cita es de la autora, hasta la difunta Lina Ron se teñía el cabello.

-El Miss Venezuela tiene una importancia en el país que no tiene en otros lugares del mundo. El gobierno no ha sido capaz de enfrentar eso. Ivian Sarcos (Miss Mundo 2011) acompañó a Maduro en aquel acto de entronización de Chávez en enero de 2013. Las damas del gobierno andan con buena ropa y bastante arregladas. No es fácil derrumbar ese imaginario que pertenece a los sectores populares venezolanos.

Ni tan chéveres ni tan iguales es un libro de ensayos en los que la crónica tiene su espacio. La ironía no falta. La literatura le permite a Kozak interpretar al país desde la intimidad, a través de su punto de vista, que podría ser espejo de muchos. Si ya se ha dicho que la ficción nos da la posibilidad de vivir otras vidas, el ensayo nos ayuda a comprender la nuestra.

-Mi manera de ver la escritura es esa: apelar a cómo somos en la cotidianidad. Otras disciplinas ven a las sociedades desde lo colectivo, desde sus realizaciones históricas, políticas o sociales. Los escritores tenemos que verla desde cómo la gente vive su vida común y corriente (… ). Creo que hay una enorme preocupación en Venezuela por lo que pasa, por eso hoy se venden tantos libros de historia, hay una inquietud por comprendernos. Yo comparto ciertas representaciones de nosotros mismos. Mi forma de colaborar con el país, de entenderlo, es escribir. La escritura tiene que establecer puentes entre la gente para que puedan lograr objetivos comunes.

Tomado de: http://www.eluniversal.com/que-hay/140831/la-venezuela-de-mitos

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