Olvido

Originalmente publicado en BLOG SALTO AL REVERSO:
Al olvido de los dioses, sin puerto va el llanto. Tus manos, por mi adoradas, silenciosas vuelan lejos de mis cabellos… de mis caderas. Las palabras se acortan y son lo que evade el tiempo. En algún lugar del pecho me hiere tu nombre, que eres tú y…

Corazón trasplantado

Originalmente publicado en BLOG SALTO AL REVERSO:
por Reynaldo R. Alegría Dicen que cuando se muere uno conocido, se mueren tres. Un miércoles en la noche, al terminarse la misa diaria a la que solía asistir, el Padre Francisco nos dio la triste noticia de que Cheo había muerto.  Todos queríamos a Cheo.  Él fue…

Cruzar

Originalmente publicado en BLOG SALTO AL REVERSO:
Justo en el instante de atravesar el espejo te oí gritar mi nombre. Redibujé tus ojos en mi memoria, giré lentamente hacia ti y descubrí mi forma del miedo. Tu mirada, siempre supe que no podría huir de ella, pero el cristal me arrastra y solo recordaré la…

Carta a tu olvido

Originalmente publicado en BLOG SALTO AL REVERSO:
Observo despacio una vieja fotografía, eres tú, no puedo asegurarlo, y es curioso pues la imagen es nítida. Acaso te vayas difuminando en mi memoria. Cuarto decreciente, pronto la luna nueva acompañada de tu olvido. Sé que la tormenta de oscuridad me acecha con acerados recuerdos. Sé de…

La noche larga

Originalmente publicado en La realidad alterna:
No era un grillo, eran dos. Y se hablaban casi a compás. Besé el silencio de la noche larga. Y supe distinguir en su canto el leve desfase de nuestros llantos. Esa fue mi señal. La noche aclaró y la mañana fue un sol. Fotografía: Crissanta

Querido hijo

Originalmente publicado en El Blog de Reynaldo R. Alegría:
por Reynaldo R. Alegría Mi querido Sebastián: Hace un rato te dejé en el aeropuerto rumbo a Boston a tu segundo año de estudios.  Me siento tan raro.  Alegre, alegre, muy alegre, porque tuviste un gran primer año y porque este promete ser mejor.  Porque…

Acariciando el óbito.

Originalmente publicado en BLOG SALTO AL REVERSO:
Nunca había tocado tu mano. No era la primera vez que nos habíamos cruzado pero, esa vez, el encuentro fue distinto. No te llamé. No me buscaste. Pero nos tocamos. Quisiera saber, ¿estabas tentada de llevarme contigo? Nunca podré saberlo, no te habría escuchado. No eres un consuelo,…