La Guerra Federal y sus estragos en Obispos


Samuel L. Hurtado C.

Entre los documentos existentes en la Sección Histórica del Archivo General del Estado Barinas (AGEBA), se halla la “Justificación ad perpetuam” promovida ante el Juez Departamental de la ciudad de Barinas por el Capitán Nicolás Antonio Cárdenas, vecino de la Villa de Obispos, sobre los bienes perdidos durante los cinco años de la Guerra Federal (1859-1863), fechado en Barinas el 9 de junio de 1864, es decir, a más de un año  de haber terminado el conflicto.

Cárdenas, quien se había alistado en las filas ejército federal  precisaba que durante esos cinco años en que fue necesario “sostener” la guerra para “el triunfo de los principios que nos rigen” había perdido “más que menos” unas 600 reses, -mayores y mansas-, que tenía en la hacienda La Casualidad, a cargo del ciudadano Pedro Pablo Caraballo, las cuales habían sido tomadas, una parte por el General Ezequiel Zamora, cuando entró a la ciudad de Barinas en mayo de 1859, y la otra por el General Laurencio Silva. Asimismo, había perdido dos caballos castaños en silla valorados en 200 pesos, un caballo castaño en silla y fino estimado en 140 pesos, un caballo amarillo en 260 pesos, un caballo “ballo”  tasado en 100 pesos, un cuero negro en 100 pesos, y diez burros “buenos” de trabajo estimados en 200 pesos.

A la lista de pérdidas, le agregó el cobro el mil pesos por otros bienes que tenía en Obispos, quien “por tomar servicio” en la causa de la Federación tuvo que abandonar y dejar en el desamparo. De esta forma, los bienes disipados sumaban la cantidad de 9.840 pesos.

Para constatar tales aseveraciones, el Juez Departamental ordenó, -el 10 de junio-, evacuar las diligencias respectivas, tomando en consideración la relación de testigos emitidas por el solicitante. Entre ellos fue llamado a presentar testimonios el Comandante José Antonio Quintero, para entonces se desempeñaba como sastre en la ciudad de Barinas, quien manifestó tener conocimientos sobre la toma arbitraria del ganado por parte de los generales Zamora y Silva. De igual modo, declaró que un caballo amarillo y uno rucio habían sido tomados por el Comandante Manuel Tribaldo, miembro de las fuerzas del General Martín Espinosa, mientras que el caballo “ballo” estaba en posesión del Comandante José J. Reique, y el caballo castaño lo tuvo en su poder hasta que se lo entregó al señor Caraballo.

Otros de los testigos en aportar sus declaraciones fue Manuel Antonio Torres, vecino de la ciudad de Barinas, para el momento en servicio como Comandante de la fuerza que hacía guarnición en la  plaza de la capital llanera. Al respecto, expresó que le constaba –“por haber andado en el ejército”- que desde un principio Cárdenas estuvo en las filas de la Revolución, de quién, se dispuso, por órdenes del “Valiente Ciudadano General Zamora”, la toma de su ganado y bestias.

Lamentablemente el expediente se encuentra incompleto, y hasta ahora se desconoce si el Comandante Manuel Antonio Cárdenas logró recuperar una parte de sus bienes. Sin embargo, estos testimonios reflejan que durante la Guerra Federal, la toma arbitraria del ganado y demás bienes por parte de las fuerzas zamoranas, fue una práctica común en esa época, pero que no sólo afectó a sus detractores, sino también a sus más fieles adeptos.

hurtadosamuel@gmail.com

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