Sobre la convivencia


El bosque silencioso

40.-Los malos humores, las caras largas, las respuestas airadas, los gestos desdeñosos, los dardos verbales, las reacciones irracionales son las gotas o los chorros de ácido que corroen la convivencia hasta dejarla reducida a una patética carcasa.
A los graves problemas, a las grandes canalladas se les hace frente de otra manera. Asumiéndolos, reaccionando en el acto ante ellas. La posibilidad de que todo salte por los aires no se puede descartar en ninguno caso.
Pero las fijaciones, los desplantes, los desencuentros, las proyecciones, las falsas expectativas segregan un vitriolo que va destruyendo los tejidos paulatina e insidiosamente. Llegado un momento, puede ocurrir que uno no sepa si pertenece al reino de los vivos o al de los muertos.

41.-A los malos humores hay que oponer el sentido del humor, que es el remedio más eficaz para neutralizarlos. Para diluir ese ácido letal. Para facilitar los intercambios humanos.
Tomárselo todo…

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