Carta a mi amado Desconocido, por Alejandra Flores


Venezuela, 15 de febrero de 2014. Querido Desconocido: Después de un día de fuego, lo que me rodea es brisa fresca y suave, mientras permanezco sentada y casi colgando de una media pared con aspiraciones a balcón, desde este primer piso. No es un balcón alto ni romántico cual Shakespeare, pero desde aquí me siento en la cima del mundo durante esas noches que pienso en ti. Deberías ver cómo brilla la Luna desde mi balcón, Desconocido. Casi parece una equilibrada metáfora de misteriosa Belleza. Se parece a ti. Es como nosotros. Seres hermosos iluminados por algo que no se puede ver pero que eleva todo a su máxima expresión de gracia, y es así como espero que seas para mí y yo para ti: tan luminoso que sea imposible no mirarte y sentir que puedo pasar la vida nada más haciéndolo. Hoy sentí en mi corazón qué es lo que me dirás que me hará reconocerte mío. Sólo tienes que decir: “He esperado conocerte toda mi vida, a ti y a nadie más”. Se lo he pedido a Dios, y Él, por medio del Espíritu Santo te soplará al oído esas palabras. Desconocido, yo de verdad lo creo. Creo en mi Dios Todopoderoso que lo dirás. ¿Cuándo? Él lo decidirá para tomarme por sorpresa y serán mis palabras en tu boca. Así yo lo sabré. No habrá cliché ni coincidencia. Se lo he pedido a Él que te cuida y te mantiene a salvo, que te susurra misericordia en el oído y te consuela. Él que no te suelta y te conoce mejor que nadie porque te hizo… te hizo para mí y y a mí para ti. Desconocido mío, no dejes de creerle. Sólo su amor tiene sentido en este mundo desquiciado que nos quiere herir y romper para hacernos perder la fe. No desmayes, que desde aquí, dónde quiera que te encuentres, yo te cubro la espalda con mi oración y mi Espíritu Santo que llora a los pies del Padre para que no te permita desviar ni decaer. Yo pido por ti… por ti que un día pedirás de rodillas por mí en nombre de tu amor. Te probaré un día, cuando ya no te espere, cuando ya no tenga que imaginar cómo eres o el color de tus ojos porque te tengo de frente; cuánto he pensado en ti. Al entregarte todas las Cartas y libretas empapadas de tinta con mi letra de medianoche, te lo habré probado. Te habré demostrado que de verdad pienso en ti de día y de noche, esas en las que tú no estás, y en las que, mientras espero conocerte, lo único que hago es escribirte cartas a ti, Desconocido mío, dueño de un nombre que no sé si he pronunciado alguna vez. No tendré que explicarte lo que significa esperarte. Tú sólo lo comprenderás cuando veas que todas esas cartas están escritas por ti, para ti y sin ti, acompañada de mi ilusión, de la nostalgia, y también al descubrir que algunas están manchadas de lágrimas. Todas son tuyas para cuando decidas llegar… para cuando elijas amarme. Dónde estés, Amado Desconocido, recuerda que “yo he esperado conocerte toda mi vida. A ti y a nadie más.” Ale

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