Diez errores frecuentes con el superlativo | Antonio Ferrán de la Cierva


Los adjetivos superlativos absolutos son aquellos que denotan el sumo grado de cualidad que con ellos se expresa. En muchas ocasiones, se forman con los sufijos -ísimo, -ísima, -érrimo y -érrima. Existen diez errores frecuentes con el superlativo, particularmente en su formación con los sufijos indicados. Así, no es raro oírlos en las formas que se indican en los siguientes ejemplos:

  • Te has puesto fuertísimo.
  • Aquella casa es antigüísima.
  • Fue un personaje celebrísimo.
  • Tu coche es nuevísimo.
  • Se trata de una obra recientísima.
  • Su pobrísima familia no tiene ni para comer.
  • Tu hijo ha sido valientísimo defendiendo sus principios.
  • Es usted librísima de hacer lo que quiera.
  • Tengo la piel asperísima por el frío.
  • Tu lenguaje es pulcrísimo.

Las oraciones anteriores reflejan un uso erróneo, pero no por ello menos habitual, de unos superlativos que, a pesar de su larga vida, no terminan de hacerse respetar como es debido. Me parece, pues, fortísimo que tan antiquísimas y celebérrimas formas no puedan ser asimiladas por quienes se autodenominan hispanohablantes, a menos que sean novísimos en la materia. Apréndanlas bien, y así, si mañana les preguntan por ellas, las tendrán recentísimas en sus cabezas y nadie podrá tachar de paupérrimo su dominio del lenguaje. Es más, si son ustedes valentísimos y libérrimos para expresar su opinión, no dudarán en corregir a quienes yerren; pero traten de no resultar aspérrimos: sean más bien pulquérrimos en su forma de hablar y sus interlocutores les agradecerán el favor.

Antes de poner punto final a este artículo, vamos a mostrar las oraciones del ejemplo de arriba con las formas correctas del imperativo, para que ya no quede ninguna duda:

  • Te has puesto fortísimo.
  • Aquella casa es antiquísima.
  • Fue un personaje celebérrimo.
  • Tu coche es novísimo.
  • Se trata de una obra recentísima.
  • Su paupérrima familia no tiene ni para comer.
  • Tu hijo ha sido valentísimo defendiendo sus principios.
  • Es usted libérrima de hacer lo que quiera.
  • Tengo la piel aspérrima por el frío.
  • Tu lenguaje es pulquérrimo.

vía Diez errores frecuentes con el superlativo | Antonio Ferrán de la Cierva.

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