La Guardia Urbana: último baluarte de los defensores de la ciudad


Marinela Araque Rivero

El 22 de enero se cumplieron 201 años de la inmolación de un grupo de  jóvenes civiles que defendieron la ciudad abandonada por el coronel patriota García de Sena.

La guardia urbana de la ciudad estaba integrada por jóvenes patriotas que se refugiaron el 22 de enero de 1814 dentro del palacio del Marques para resistir la furia desatada por el Coronel Remigio Ramos y Puig.

Durante horas las tropas ocupantes  saquearon  e incendiaron la ciudad. Asesinaron a todos los pobladores que resistieron. Los demás habitantes abandonaron a Barinas hacia la ciudad de Mérida por el camino de Los Callejones. Algunos de ellos fueron asesinados en la huida por el ejército realista.

Quizás nunca logremos saber con certeza cuantos jóvenes ofrendaron su vida por la libertad. Sea como sea, las informaciones aportadas por Esteban Ruiz Guevara    en Cronología Histórica de Barinas arrojan una luz sobre este hecho heroico: “Era el 22 de enero de 1814. Puig ocupó la ciudad y ejerció sus venganzas habituales. La Guardia Urbana tuvo el inútil heroísmo de resistir y pereció toda, y precisamente el Palacio del Marqués de Pumar, en donde cerca de cuatro años antes se había reunido la Junta que proclamó a los defensores de Barinas; y quemado en la pelea sus ruinas se mantienen todavía intactas como para dar testimonio de su antiguo esplendor y de patrimonio de esa ciudad”.

Por su parte, Virgilio Tosta nos relata en La Ciudad Viajera que en enero de 1814, las tropas de Puy y Ramos, sanguinarios jefes realistas, sitiaron a la ciudad de Barinas, donde el coronel García de Sena defendía la plaza al frente de unos mil hombres aproximadamente. García de Sena “logra vencer al enemigo, pero en vez de continuar la persecución, abandona a Barinas”,  oportunidad que aprovechó Puy para tomar la ciudad y someterla a las mayores tropelías.

En torno a este hecho,  don César Acosta cuenta que Puig posesionado de Barinas, se ensaña contra sus pobladores, incendia el palacio del Marqués, en donde se proclamó la Independencia y pasa a cuchillos sus guardias, “último baluarte de los defensores de la ciudad”.

Los hechos mencionados suman méritos suficientes para situar a la guardia urbana en un lugar de honor dentro de la historiografía barinesa. Necesario es, que los barineses recordemos estos sucesos y los internalicemos, como una manera de construir colectivamente el devenir de la ciudad sobre los cimientos de nuestra heroica historia regional.

Una ciudad tan poco valorada por los diferentes niveles de gobierno tanto regional como municipal, por lo menos merece unos ciudadanos conscientes y preocupados de su historia.

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