VIAJE


EL ALMA EN BRUTO

Subo al colectivo, me siento y miro por la ventana.  Por un momento tengo el sutIl poder de volver el tiempo atrás y deshacer el hilo. Miro hacia afuera, paso por tu departamento y pienso “vengo a tomar un té después del trabajo”.  Nos veo a nosotras dos, solas, charlando en el living de esa casa que tiene aroma a refugio, aroma a nubes altas que me acarician mientras tomamos la leche un día de semana en uniforme. Cuando me contás de la guerra civil española y lo difícilmente silencioso que fue comer guisantes en todas sus formas durante un año.  Que sabe a letra ilegible que sólo tus nietas sabemos descifrar, a tus manos teñidas de lágrimas oxidadas por vivir varias vidas en un solo cuerpo.  Esa casa donde cada rincón marcó mi crecimiento.

Tengo dos tazas favoritas que ahora descansan descoloridas en mi alacena, que siempre uso para cuando tengo…

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