Juegos de tijeras


SALTO AL REVERSO

Por fin, llega el hijo del alcalde al beauty. Las chicas del vecindario son locas con él. Lo tildan de machote. No puedo asegurarlo, pero cuando me acerco y lo rozo con premeditación en el codo u hombro, me sonríe por el espejo. Ni se diga cuando le afeito los pelos en la parte trasera del cuello. Como diría la beautician más vieja: “Al condenao se le paran los pelos y se le pone la carne de gallina. La mirada de puro apetito venéreo lo delata”.

No quiero imaginar cómo se pondrá de alborotado el material que guarda entre las piernas. Al muchacho se le marca todo como si fuese enorme el bulto que no esconde. Me ahogo con los buches de saliva espontáneos. Trago con disimulo el líquido viscoso. Vigilo a mi compañera del lado, mi exesposa, que no descubra esta pasión inexplorada. Jugueteo con la tijera y…

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