Lea aquí la obra inacabada de Gabo: «En agosto nos vemos»

Había repetido aquel viaje por veintiocho años consecutivos cada 16 de agosto a la misma hora | Ella lo entendió como una obligación de su vida privada que debía cumplir sin falta y siempre sola | Ana Magdalena heredó de ella la esbeltez de los ojos amarillos, la virtud de las pocas palabras | Terminó deprisa, abrumada…